miércoles, julio 24, 2024
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Los agricultores del Bajo Guadalquivir reclaman un plan de rescate urgente

  • COAG Sevilla entrega un manifiesto en la Delegación del Gobierno y en la Consejería de Agricultura reclamando ayudas directas para los agricultores profesionales afectados por la sequía, créditos sin interés y con un año de carencia, medidas de refinanciación de deuda, tanto de agricultores como de las cooperativas, y la revisión del Plan Hidrológico.
  • Los agricultores del Bajo Guadalquivir llevan tres campañas con fuertes reducciones en la dotación de agua para riego, que en la actual alcanza ya el 85%, por lo que la producción de los cultivos tradicionales de la zona ha sido nefasta: la remolacha se ha secado, la producción de cereal se ha perdido en más de un 70%, el girasol no va a alcanzar una producción mínima y las perspectivas del algodón no son mejores.
  • Se estima que las pérdidas alcanzarán este año más de 250 millones de euros, que se suman a la ruina de años anteriores.

Los agricultores del Bajo Guadalquivir se han concentrado hoy en las puertas de la Delegación del Gobierno de España en Andalucía para pedir ayuda urgente a las administraciones ante la dramática situación que están atravesando como consecuencia de varios años de sequía extrema.

En la Delegación del Gobierno se ha hecho entrega del manifiesto con las reivindicaciones de los agricultores, para luego partir directamente a pie hacia la Consejería de Agricultura, en la que también se ha entregado el documento reivindicativo. En este caso, ha sido recibido personalmente por el viceconsejero de Agricultura, Vicente Pérez.

Ramón García, secretario provincial de COAG Sevilla, ha explicado que “le hemos querido entregar el manifiesto del sector agrario del Bajo Guadalquivir, tanto al delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, como a la consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía, Carmen Crespo, con un objetivo claro:  reclamamos al Gobierno central y al autonómico que superen la confrontación política y trabajen de forma coordinada en la adopción de un plan de rescate del Bajo Guadalquivir, cofinanciado por ambas administraciones, y centrado en los agricultores profesionales que tienen en la agricultura su medio de vida”.

En el citado manifiesto, elaborado por COAG Sevilla en representación de los agricultores manifestantes, se expone a los responsables políticos la situación límite de los agricultores del Bajo Guadalquivir “por el incremento de los costes de producción que de forma general soporta el sector agrario, y los efectos de una acusada sequía, que suma ya tres campañas con fuertes reducciones en la dotación de agua para riego y que en la presente campaña alcanza ya el 85%”.

Asimismo, se explica que las características de estas tierras no permiten desarrollar ningún cultivo de regadío en condiciones de mínima rentabilidad con las dotaciones concedidas, destacando que, en esta última campaña, “la producción de los cultivos tradicionales de nuestra zona ha sido nefasta: la remolacha se ha secado, la producción de cereal se ha perdido en más de un 70%, el girasol no va a alcanzar una producción mínima y las perspectivas del algodón no son mejores”.

La situación descrita por los agricultores del Bajo Guadalquivir, donde hay en torno a 6.000 explotaciones agrarias, es dramática y, según afirman, los lleva directamente a la ruina al tener que hacer frente a inversiones y gastos, cuando acumulan tres campañas sin prácticamente producción. “Además -apunta Ramón García-, nuestros agricultores no tienen capacidad financiera alguna al tratarse, en su inmensa mayoría, de explotaciones familiares cuyo único ingreso procede de la agricultura”. Se estima que las pérdidas alcanzarán este año más de 250 millones de euros, que se suman a la ruina de años anteriores.

La zona más afectada por este cúmulo de circunstancias y por las características descritas se localiza en la zona regable de Lebrija, Las Cabezas de San Juan, Utrera y Los Palacios donde, por si fuera poco, se han producido granizos que han dañado almendros, invernaderos y las pocas hortícolas donde se concentraba la escasa agua disponible.

La ruina de los agricultores se ha trasladado también a las cooperativas que, sin materia prima no pueden desarrollar su proceso de transformación, perdiendo ingresos y mercados a pesar de tener que seguir haciendo frente a la amortización de las inversiones.

Por todo ello, el propone medidas urgentes y eficaces para hacer frente a la crisis y salvar a la agricultura social y profesional del Bajo Guadalquivir.

 PLAN DE RESCATE PARA EL BAJO GUADALQUIVIR
Ayudas directas
Créditos sin interés y con un año de carencia
Medidas de refinanciación de deuda, tanto de
agricultores como de las cooperativas
Revisión del Plan Hidrológico, para que se permita
la construcción de microbalsas, así como otras
posibles actuaciones que palien el impacto de la
próxima sequía.
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