En una recolección marcada por los buenos datos de aforo y sanidad vegetal, reclamamos mejoras en la normativa de rotación de superficie algodonera y un mayor presupuesto mientras que las previsiones apuntan a una evolución positiva en producción y rendimientos
Andalucía, 7 de octubre de 2026.Nos encontramos en el ecuador de la campaña de algodón 2026 y desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG-Andalucía) reivindicamos el impulso de unas medidas claras y acordes a la situación estructural que atraviesa el sector marcada por una retirada constante de la superficie de cultivo y una fiscalidad desactualizada.
En el último año se han perdido en Andalucía 1.113 hectáreas, un 2,4 % menos, con respecto al año pasado según datos de la Junta. La provincia que encabeza esta merma es Sevilla. A esta reducción se le suma la bajada continuada que se observa desde hace años: la superficie ha pasado de un máximo de 66.107 hectáreas en la campaña 2019/20 a las 45.630 hectáreas actuales, una caída acumulada del 31 %.
El algodón tiene un presupuesto cercano a 60 millones de euros anuales, vinculado a una superficie básica nacional de 48.000 ha. Al estar por debajo de esa extensión, España dejará de recibir aproximadamente 3 millones de euros de fondos comunitarios esta campaña. A esta problemática se le suma una desfasada fiscalidad: ya que el IRPF que se aplica al algodón no se actualiza pese a la divergencia entre los elevados costes de producción y los ingresos de los últimos años.
También reclamamos un incremento real del presupuesto del pago específico al algodón, actualmente fijado en 1.241,56 euros por hectárea, una cuantía claramente desactualizada frente al aumento de los costes de producción. La propuesta de la Comisión Europea mantiene los parámetros actuales: 1.241,56 euros por hectárea sobre una superficie básica nacional de 48.000 hectáreas, con un incremento de hasta el 25 % cuando la superficie sembrada no alcance ese umbral.
Para COAG, este mecanismo no es suficiente: cobrar más por hectárea porque cada vez se siembra menos no garantiza la continuidad del cultivo, sino que constata su retroceso. La ayuda específica al algodón debe contar con una dotación suficiente y responder al mandato jurídico establecido por el TJUE en 2006: contribuir a garantizar la subsistencia del sector y evitar que la falta de rentabilidad siga expulsando a algodoneros de la actividad y reduciendo la superficie.
Sin duda, estos condicionantes provocarán una mayor asfixia del sector. Por ello, reclamamos un incremento real del presupuesto específico para el cultivo, adaptado a los costes de producción.
Buenos datos de aforo y sanidad vegetal
El aforo de la campaña 2026/27 prevé 120.700 toneladas, un 7,3 % más que la campaña anterior, un 6,1 % por encima de la media de las últimas cinco campañas. La situación positiva viene marcada por una buena disponibilidad de agua, unas condiciones productivas favorables y con pocas enfermedades en la planta. A ello se le asocia a unos precios bastante mejores que los de los años anteriores rondando los 0,55-0,60 céntimos/kilo, según datos de la industria.
Para los agricultores de las zonas productoras, el algodón es mucho más que un cultivo: “es una pieza clave en la rotación y diversificación de sus explotaciones, y sigue siendo una opción por la que apuestan los agricultores jóvenes que se incorporan al sector”, ilustra Sebastián González, responsable de algodón de COAG-Andalucía.
En el Bajo Guadalquivir, foco algodonero principal de nuestra Comunidad, hay rendimientos medios entre los 4.500 y los 5.500 kilos por hectárea. “Con estos rendimientos y los precios actuales, el algodón puede ofrecer este año una rentabilidad positiva en las zonas más productivas. Cuando se dan buenas condiciones, el cultivo puede seguir siendo una alternativa rentable”, concluye González.







