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COAG reclama que el real decreto para fomentar la alimentación saludable impulse el zumo de aceituna

  • Reclamamos al Gobierno que la norma garantice la salud, el producto de cercanía y la máxima calidad nutricional en colectividades

Andalucía, 22 de octubre de 2026.- COAG solicita al ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, que en el nuevo real decreto para fomentar la alimentación saludable en hospitales, residencias y escuelas de 0 a 3 años, que su ministerio prepara y cuya aprobación está prevista en el Consejo de Ministros el próximo 27 de octubre, se apueste de forma firme e inequívoca por el zumo de aceituna (aceites de oliva virgen y virgen extra) por sus acreditados beneficios para la salud, tanto para aliños de alimentos crudos como para cocinado y fritura.

Francisco Elvira, responsable de Olivar de COAG Andalucía y secretario general de COAG Jaén, señala que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) es la grasa más analizada y estudiada a nivel mundial para buscarle defectos, y no solo no se los han encontrado, sino que se multiplican los efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades, incluso en la obesidad.

En la redacción del borrador actual el artículo 4.a incluye genéricamente el «aceite de oliva» entre los alimentos que deben formar parte de la oferta escolar, mientras que el artículo 4.g establece que para aliñar ensaladas se utilizará aceite de oliva virgen o virgen extra, pero para cocinar y freír se utilizará preferentemente aceite de oliva o aceite de girasol alto oleico.

La propuesta de cambio es que se recoja en el artículo 4.a:

«La oferta de alimentos y bebidas en centros educativos estará compuesta, fundamentalmente, por alimentos frescos, de temporada y procedentes de canales cortos de distribución, como hortalizas, legumbres, cereales preferiblemente integrales, frutas, frutos secos y aceite de oliva virgen o virgen extra, que incluya también un consumo moderado de fuentes de proteínas de origen animal, como pescado, huevos, lácteos y carne, preferentemente de ave y conejo».

Propuesta de redacción del artículo 4.g:

«El aceite utilizado para aliñar ensaladas, así como para cocinar y freír, será aceite de oliva virgen o virgen extra».

 

Estamos hablando de salud

Elvira insiste en que estamos hablando de salud, de personas enfermas, mayores y de niños, por lo que insta a superar el mero “uso preferencial” y fijar una apuesta decidida e inequívoca por los aceites de oliva virgen y virgen extra (AOV y AOVE), los cuales concentran la totalidad de las propiedades beneficiosas acreditadas por la evidencia científica, base de la dieta mediterránea, y que podemos considerar un superalimento y un producto nutraceútico.

Ya que, está demostrado que el consumo de aceite de oliva virgen (AOV) y, especialmente, de aceite de oliva virgen extra (AOVE) reduce el riesgo cardiovascular hasta un 30%, protege frente a la diabetes tipo 2, disminuye la inflamación y aporta potentes antioxidantes que cuidan el cerebro y las células.

Asimismo, recuerda que el AOVE no solo es la mejor grasa para tomarla en crudo, sino que, según los estudios científicos, mejora las propiedades del alimento frito, tiene mayor estabilidad química y menor toxicidad estructural, presenta mayor resistencia a ciclos repetidos de fritura, hace que el alimento absorba menor grasa:

  • Estudio de la Universidad de Granada (UGR): Publicado en la prestigiosa revista Food Chemistry, los investigadores demostraron que freír hortalizas en AOVE aumenta considerablemente sus compuestos fenólicos (antioxidantes). Al freír alimentos de la dieta mediterránea (como patatas, calabaza o berenjena), los antioxidantes propios del AOVE se transfieren al vegetal, mejorando su capacidad antioxidante total en comparación con métodos tradicionales como el hervido.
  • Estudio del Olive Wellness Institute y la Universidad de Sfax: Analizó el comportamiento del AOVE frente a aceites de semillas refinados en frituras repetidas a 180 °C. Los resultados arrojaron que el alimento frito en AOVE mantiene un perfil graso mucho más saludable, reteniendo más de 6600 ppm de antioxidantes activos y vitamina E.
  • Por el contrario, los aceites refinados degradan sus ácidos grasos poliinsaturados con rapidez, multiplicando la formación de compuestos polares, ácidos grasos trans y polímeros nocivos. El aceite de girasol refinado fue el que mostró una degradación térmica más veloz en estas pruebas.
  • Investigaciones publicadas en Grasas y Aceites (CSIC): Se ha evaluado la termo-oxidación de los aceites tras múltiples frituras discontinuas. Los aceites ricos en ácido oleico y protegidos por antioxidantes naturales (como el AOVE) mantuvieron los compuestos polares muy por debajo del límite legal del 25% tras 9 y 10 ciclos de uso. Los aceites de semillas refinados alcanzan niveles de degradación peligrosos mucho antes debido a la falta de estos «escudos protectores» naturales que se pierden durante su proceso de refinado industrial.
  • Ensayos del ICTAN-CSIC (Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición): Distintos estudios coordinados por el CSIC confirman que la estructura molecular del aceite de oliva crea una costra rápida y crujiente en la superficie del alimento. Esto impermeabiliza el interior, provocando que el alimento absorba menos grasa total, resultando en una fritura más ligera y menos calórica en comparación con el aceite de girasol refinado convencional.
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